Rocío de Juan

Historia real de un libro de relatos

Los lectores beta, betareaders o lectores cero son los primeros «catadores» de tu libro. De igual modo que, antes del lanzamiento de un nuevo producto al mercado por parte de una compañía, se hace un pequeño testeo entre una muestra de consumidores, aquí se trata de comprobar qué opinan de nuestro libro.

Me parece utilísimo por varias razones:

  • Nos termina de dar esa visión no subjetiva sobre los posibles fallos en trama, personajes o interés.
  • Nos ayuda a conocer el público objetivo de nuestro libro (recordad que hay que redactar una propuesta editorial donde se incluye este apartado).
  • Nos permite aportar la visión —si escogemos bien nuestro comité de lectores beta— de lectores versus escritores, porque no leen del mismo modo los primeros que los segundos. Estos últimos nos ayudarán a señalar con más precisión lo que mencionaba en el primer punto, pero recordemos que la mayor parte de la gente es lectora y lo que quiere es que les enganches, una buena historia.
Después de leerme varios blogs al respecto, compuse mi Comité de Lectores Beta del siguiente modo:
  • Una persona que fuese lector editorial.
  • Dos escritores.
  • Una persona afín a mi estilo de escritura.
  • Una persona no necesariamente afín y, además, que esta temática no le atraiga especialmente.
Todos ellos fueron tan generosos de decirme que sí y, entonces, elaboré un cuestionario que adjunté al original.

Después de dar muchas vueltas, el cuestionario fue una mezcla de dos que encontré, aunque mi criterio fue la brevedad. Como es un libro de relatos, lo he adaptado a esa circunstancia. Estas fueron mis fuentes: Gabriella Literaria y Ana Katzen.

Pues ya están en poder de mis generosos colaboradores, espero tener sus comentarios dentro de un mes y pasaré al tercer paso. ¡Qué nervios!



Esta mañana he ido al Registro de la Propiedad Intelectual de Valladolid, y en media hora había hecho todos los trámites.

Previamente les había escrito para saber qué documentación necesitaba y, muy amables, me enviaron por correo electrónico los impresos y las instrucciones.

Se resumen en lo siguiente:
  1. Copia impresa de la obra a registrar, anillada, con portada rugosa transparente. En la primera hoja solo debe figurar el título y el autor.
  2. Dos formularios, uno con los datos de la obra y autor, y otro específico de autores.
  3. Fotocopia del DNI.
  4. Pago de la tasa, que a fecha de hoy asciende a 13,20 euros.
¿Por qué es importante? Porque ahora ya puedes distribuir tu libro entre esos lectores beta que tienes seleccionados. Nunca saques tu obra del cajón sin registrarla antes.


Pueden ser los pasos que tú quieras, pero el siete parece un número bonito y asequible para ir haciendo la escalada hacia el objetivo :)

Lógicamente, no hablo del proceso anterior, de los quince meses de trabajo donde se pergeñó el libro de relatos, fruto de la propuesta maravillosa de la bloguera Grisel, y de los componentes desinteresados que formaron parte del proyecto. Gracias a ellos, el 30 de marzo de este año daba por finalizado el primer borrador.

Voy a señalar los siete pasos y los iré uniendo a las entradas según las vaya «sufriendo».

  1. Registro de la obra en la Propiedad Intelectual.
  2. Lectura por parte de un comité de lectores beta, o betareaders.
  3. Reescritura en base a sugerencia y revisión ortotipográfica y de estilo.
  4. Redacción de la propuesta editorial.
  5. Selección de las editoriales adecuades y envío de la obra a las mismas.
  6. ¡Tengo una oferta! Negociar el contrato.
  7. Lo que sucede después.